
Se estima que unos 855 millones de personas en todo el mundo, una sexta parte de la población mundial, son analfabetas. Millones de niños no asisten nunca a la escuela. Unos 150 millones, la mayoría niñas, son obligados a abandonarla antes de que puedan conseguir una destreza mínima en matemáticas y en lectura, generalmente porque sus familias son tan pobres que no pueden permitirse mantenerlos en la escuela. La educación ha sido consagrada como un derecho humano fundamental, esencial para la dignidad humana, pero es ampliamente conculcado en todo el mundo. Para mucha gente, la educación pasa más por ser un privilegio que un derecho. Los pobres son excluidos de ésta porque no la pueden pagar. Lamentablemente, sin educación, los pobres nunca escaparán de la pobreza.


















